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Para las personas con enfermedad coronaria que contraen COVID-19, el uso de anticoagulantes (diluyentes de la sangre) generalmente se recomienda. Los pacientes que ya están bajo terapia anticoagulante prescrita, como la aspirina, para una enfermedad coronaria preexistente, deben continuar con su medicación. Sin embargo, es imperativo que informen a su médico sobre su diagnóstico de COVID-19 para discutir cualquier posible ajuste o recomendación adicional. Si bien los anticoagulantes son cruciales en ciertas condiciones médicas, también conllevan riesgos inherentes, especialmente el potencial de hemorragias. En consecuencia, estos medicamentos deben usarse estrictamente según las indicaciones de un profesional de la salud. La automedicación o el uso indiscriminado de anticoagulantes puede tener graves implicaciones para la salud y está fuertemente desaconsejado.