La adenitis puede presentarse en cualquier grupo de edad. Si bien la adenitis en la infancia suele estar relacionada con infecciones, su aparición en adultos debe impulsar una evaluación de afecciones graves relacionadas con los ganglios linfáticos, en particular malignidades. En la primera infancia, especialmente entre los 3 y 5 años, se observan con frecuencia agrandamientos de ganglios linfáticos de pequeño tamaño en el cuello, las axilas y la ingle. Estos episodios suelen asociarse con infecciones del tracto respiratorio superior, resfriados comunes o diarrea. Aunque generalmente son benignos, el potencial de malignidad en los ganglios linfáticos aumenta con la edad. El tamaño del ganglio linfático es importante; si bien puede variar según la ubicación, los ganglios linfáticos que alcanzan los 2-3 cm o más deben ser investigados a fondo.