El cáncer peritoneal a menudo no presenta síntomas en sus etapas tempranas. El diagnóstico se realiza con frecuencia de forma incidental cuando se detecta afectación peritoneal durante estudios de imagen como tomografías computarizadas (TC) o PET, realizados por otras razones. Durante la exploración quirúrgica, se pueden observar depósitos tumorales en forma de parche en el peritoneo. A medida que la enfermedad progresa, pueden surgir los siguientes síntomas:
* Acumulación de líquido peritoneal (ascitis) en el abdomen, que puede provocar quejas como hernia umbilical y dificultad para respirar.
* Dolor abdominal y sensación de hinchazón.
* Pérdida de apetito o renuencia a comer.
* Cambios en los hábitos urinarios e intestinales.
* Atrofia muscular.
* Náuseas y estreñimiento, a veces alternando con diarrea.
* Hinchazón, particularmente en los tobillos.
* Aparición de dificultades respiratorias.
* Aumento o pérdida de peso inexplicables.
* Fatiga profunda.
Además, el crecimiento de las células tumorales puede afectar las funciones de otros órganos intraabdominales. Por ejemplo, esto puede llevar a obstrucciones intestinales debido al estrechamiento del intestino o a insuficiencia renal resultante de la obstrucción del flujo urinario.