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Los controles de salud regulares son cruciales para prevenir la obesidad en niños. Estos controles permiten la detección temprana del riesgo de obesidad. Es importante no alimentar al bebé cada vez que llora y que la familia mantenga un control efectivo sobre el horario de alimentación y la elección de alimentos. Este enfoque ayuda a prevenir la obesidad infantil. Se deben evitar hábitos que distraigan, como ver televisión durante las comidas; en su lugar, se debe inculcar a los niños una cultura de comida familiar. Esto sienta las bases de hábitos alimenticios saludables. Se deben evitar en la medida de lo posible la comida rápida, las patatas fritas, el chocolate y los alimentos azucarados, e idealmente, no se debe introducir a los niños en este tipo de alimentos. Desde una edad temprana, se debe animar y apoyar a los niños en todas las formas de actividad física. Si se identifica un riesgo o problema de obesidad, es de vital importancia buscar ayuda profesional sin demora.