El diagnóstico del síndrome de Pica se realiza tras una evaluación clínica exhaustiva. Los criterios diagnósticos incluyen el consumo repetitivo de sustancias no nutritivas durante al menos un mes, de una manera inconsistente con el nivel de desarrollo del individuo y no aceptada culturalmente. Las pruebas de laboratorio existentes para el síndrome de Pica suelen ayudar a identificar las complicaciones causadas por la afección o los problemas médicos subyacentes asociados.

En el tratamiento del síndrome de Pica, el objetivo principal es determinar las causas subyacentes. Si se identifica una deficiencia nutricional, el plan de tratamiento implica la regulación de la nutrición y la provisión de los suplementos necesarios. Es de importancia crítica que el pediatra colabore con un equipo multidisciplinario, incluyendo trabajadores sociales, dietistas y psicólogos, cuando sea necesario. Las terapias conductuales pueden proporcionar beneficios adicionales para muchos niños con síndrome de Pica. Además, si se sospecha un trastorno del desarrollo, neurológico o psiquiátrico, se busca la consulta y el apoyo de los especialistas pertinentes.