El pronóstico para la embolia pulmonar es generalmente excelente, con una tasa de recuperación muy alta, especialmente cuando no implica una obstrucción masiva o una presentación grave. Tras un diagnóstico de embolia pulmonar, es crucial adherirse estrictamente al régimen de tratamiento prescrito y asistir a las citas de seguimiento regulares para asegurar una recuperación óptima y monitorear el progreso.