La Fiebre Mediterránea Familiar (FMF) es una enfermedad hereditaria, lo que significa que se transmite a través de los miembros de la familia, y no es contagiosa. Además de su base genética, los episodios de FMF pueden ser desencadenados por diversos factores, incluyendo el estrés, las infecciones virales y la actividad física extenuante.