La fascitis plantar, comúnmente conocida como espolón calcáneo, se manifiesta con síntomas distintivos. El síntoma más característico es un dolor agudo y punzante en el talón que se experimenta durante los primeros pasos después de levantarse por la mañana o después de períodos de reposo prolongado. Este dolor inicial, a menudo descrito como pisar un objeto afilado, suele ser más intenso durante los primeros pasos (por ejemplo, 5-6 pasos), pero tiende a disminuir gradualmente a medida que la persona camina y el pie se calienta a lo largo del día.

Un segundo patrón de dolor implica un aumento de la molestia en el talón al final de caminatas prolongadas o actividades, que puede persistir incluso después de descansar. Este tipo de dolor puede ir frecuentemente acompañado de una sensación de ardor en el talón.

A medida que la condición progresa, los pacientes pueden encontrar cada vez más difícil soportar peso sobre el talón afectado, lo que lleva a una marcha cojeante. En etapas avanzadas, el dolor puede volverse constante, lo que lleva a los individuos a caminar de puntillas para evitar la presión sobre el talón.

Los síntomas clave de la fascitis plantar generalmente incluyen:
* Dolor intenso en el talón con los primeros pasos después del reposo (dolor matutino).
* Dolor localizado en la parte inferior o posterior del talón, cerca del arco del pie.
* Dolor descrito como agudo, penetrante o punzante.
* Aumento del dolor con la actividad física o el estar de pie/caminar prolongadamente.
* Dolor que inicialmente disminuye con la actividad, pero empeora con la actividad sostenida.
* Posible calor o inflamación en la región del talón.
* En casos graves, dificultad para soportar peso, cojera o dolor constante; entumecimiento u hormigueo si los nervios están afectados.