La inflamación ósea, también conocida como osteomielitis, es una afección grave que suele ser el resultado de infecciones bacterianas. Con mayor frecuencia, bacterias como Staphylococcus aureus (infección por estafilococos) llegan al hueso directamente a través del torrente sanguíneo o de una herida abierta o un sitio quirúrgico, causando inflamación. Estas bacterias se establecen y se multiplican dentro del tejido óseo, lo que lleva a un dolor intenso, hinchazón y daño óseo. Raramente, los hongos u otros microorganismos también pueden causar esta infección. Los factores de riesgo de la osteomielitis incluyen:
* Personas con prótesis articulares artificiales (por ejemplo, prótesis de cadera)
* Afecciones crónicas como infecciones de la sangre o anemia falciforme
* Pacientes diabéticos, especialmente aquellos con úlceras de pie diabético
* Implantes metálicos en el hueso (por ejemplo, tornillos, placas)
* Úlceras por presión (escaras)
* Antecedentes recientes de fractura ósea o cirugía ósea
* Lesiones traumáticas o heridas abiertas profundas
* Personas con un sistema inmunológico debilitado