Los síntomas de la Gripe Porcina (H1N1) suelen tener un inicio repentino e incluyen fiebre alta que puede alcanzar los 39-40 grados Celsius, tos seca, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolor de cabeza, escalofríos, temblores, así como dolores musculares y articulares generalizados, debilidad y fatiga. Además, también pueden observarse síntomas gastrointestinales y de otro tipo como diarrea, náuseas, vómitos, enrojecimiento y secreción en los ojos. Debe prestarse especial atención a la dificultad para respirar, especialmente en bebés y niños.
Las personas con afecciones de salud subyacentes tienen un mayor riesgo de contraer la gripe porcina. Complicaciones graves como la infección pulmonar (neumonía) y la insuficiencia respiratoria pueden ser potencialmente mortales. Por lo tanto, es de suma importancia buscar atención médica sin demora si se desarrollan síntomas como fiebre prolongada y persistente, deterioro general, dificultad respiratoria o confusión.