En la enfermedad de Kawasaki, al igual que en muchas otras afecciones graves, el diagnóstico temprano y el tratamiento rápido son de vital importancia. Reconocer la enfermedad a tiempo e intervenir con celeridad acelera el control de la fiebre y otros síntomas agudos, reduciendo significativamente el riesgo de daño cardíaco. El tratamiento generalmente implica una combinación de inmunoglobulina intravenosa (IVIG) en dosis altas y aspirina en dosis altas. La inmunoglobulina es una preparación especial que contiene anticuerpos derivados de la parte líquida de la sangre. Los estudios demuestran claramente que el tratamiento con IVIG administrado dentro de los primeros 10 días del inicio de la enfermedad reduce la incidencia de anomalías de las arterias coronarias de aproximadamente un 20% en pacientes que solo reciben terapia con aspirina a tan solo un 3%.