El reflujo fisiológico es una condición común observada en muchos lactantes. Con un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado, las molestias asociadas al reflujo pueden aliviarse eficazmente. Los métodos de diagnóstico incluyen la monitorización del pH, una herramienta crucial. Este procedimiento implica la colocación suave de un catéter delgado con sensores de pH en el esófago del lactante. Específicamente, los electrodos colocados cerca de la unión del esófago y el estómago permiten una monitorización de 24 horas de la frecuencia y la naturaleza ácida de los episodios de reflujo. La endoscopia es otro método de diagnóstico.