La presbicia se diagnostica mediante un examen ocular completo. Este examen también tiene como objetivo detectar otros defectos de la visión, como la miopía y el astigmatismo. El oftalmólogo realiza varias pruebas para evaluar tanto la visión de lejos como la de cerca. Como parte del examen, las pupilas suelen dilatarse con gotas especiales. Este procedimiento permite al médico examinar las estructuras internas del ojo con mayor detalle; sin embargo, es posible que se experimente una sensibilidad temporal a la luz durante unas horas después. Los exámenes oculares regulares son de vital importancia para mantener la salud ocular general. Se recomienda que las personas menores de 40 años se sometan a un examen ocular cada cinco años, las personas entre 40 y 54 años cada dos años, y las personas mayores de 55 años anualmente.