Las biopsias de tiroides se pueden realizar utilizando tres métodos principales:

1. Biopsia por aspiración con aguja fina (BAAF):
Este es el método más común y preferido para la evaluación de los nódulos tiroideos. El procedimiento implica la limpieza del cuello del paciente con una solución antiséptica, seguida de la aplicación opcional de anestesia local o tópica. Bajo guía ecográfica, un médico inserta una aguja muy fina, más delgada que las utilizadas para extracciones de sangre, en el nódulo tiroideo para aspirar células. Para asegurar una recolección de muestras suficiente y aumentar la probabilidad de detectar células cancerosas, la aguja puede insertarse varias veces (típicamente de 2 a 6 pases) en el nódulo. Después de la recolección de la muestra, se aplica presión en el cuello. Una biopsia BAAF generalmente toma alrededor de 30 minutos.

2. Biopsia con aguja gruesa (Core Needle Biopsy, CNB):
Una biopsia con aguja gruesa se realiza típicamente cuando una biopsia por aspiración con aguja fina no proporciona un diagnóstico definitivo. En este procedimiento, un médico experto utiliza una aguja más grande y especializada, diferente de las utilizadas en la BAAF, para obtener una pequeña muestra de tejido (aproximadamente del tamaño de un grano de arroz) del nódulo. Esta muestra de tejido se envía luego a un laboratorio de patología para un análisis detallado.

3. Biopsia quirúrgica (abierta):
Este método es un procedimiento quirúrgico realizado en un quirófano bajo anestesia general por un cirujano. La piel sobre la glándula tiroides se prepara con una solución antiséptica. El cirujano hace una incisión en la piel del paciente para visualizar la glándula tiroides y extirpar una muestra de tejido o un nódulo completo. Durante el procedimiento, si se identifican células cancerosas, el cirujano puede proceder a extirpar una parte o la totalidad de la glándula tiroides. La incisión se cierra luego con suturas y se cubre con un vendaje. Algunos pacientes pueden requerir una estancia hospitalaria de una noche después de este procedimiento. La biopsia quirúrgica generalmente se reserva para casos en los que otras pruebas de diagnóstico no han logrado determinar la causa de los síntomas. Debido a su naturaleza invasiva y a un período de recuperación más prolongado en comparación con las biopsias con aguja, se utiliza con menos frecuencia.