El trasplante de hígado es un método de tratamiento vital para pacientes con insuficiencia orgánica. Los órganos necesarios para el trasplante se obtienen de dos fuentes principales: donantes fallecidos (trasplante cadavérico) o donantes vivos.
Cuando los familiares de personas diagnosticadas con muerte cerebral en cuidados intensivos deciden donar órganos, estos órganos pueden salvar la vida de muchos pacientes. Este tipo de trasplante se denomina "trasplante hepático cadavérico". Sin embargo, debido al número insuficiente de donaciones de órganos, muchos pacientes pierden la vida mientras esperan un hígado adecuado.
Como solución a esta situación, se puede tomar una porción del hígado de una persona viva (generalmente un familiar del paciente) y trasplantarla. Este método se denomina "trasplante de hígado de donante vivo". Un candidato a donante vivo es una persona voluntaria de un familiar con un tipo de sangre compatible con el paciente. El candidato a donante se somete a exámenes y evaluaciones detalladas, y si no hay ningún obstáculo para la donación de hígado, la sección hepática adecuada (lóbulo derecho o izquierdo), que coincida con el peso y la necesidad del paciente, se extrae del donante y se trasplanta al paciente.
El objetivo principal del trasplante de hígado es permitir que el paciente regrese a una vida normal, activa y productiva. El objetivo es que tanto el paciente como el donante vivo alcancen sus niveles de salud previos a la cirugía. Los trasplantes de hígado realizados en nuestro centro han logrado tasas de éxito que superan los estándares aceptados internacionalmente.