Una hernia inguinal es una condición en la que los tejidos u órganos abdominales internos (como el intestino delgado o la grasa mesentérica) protruyen a través de un punto débil en la pared abdominal, formando un bulto notorio debajo de la piel. Este bulto puede causar dolor, especialmente al toser, inclinarse o levantar objetos pesados.

Las hernias inguinales son aproximadamente tres veces más comunes en hombres que en mujeres. Están asociadas con factores de riesgo como la obesidad, la edad avanzada, el estreñimiento crónico, la tos persistente, el debilitamiento de los tejidos conectivos, el tabaquismo y el embarazo. Estas condiciones aumentan el riesgo de desarrollar una hernia.

Los síntomas típicos de una hernia inguinal incluyen un bulto notorio a cada lado del hueso de la ingle, dolor o sensación de ardor que se intensifica con la tos, y una sensación de presión o pesadez en la ingle. Aunque el tratamiento para este tipo de hernia más común varía según su etapa y gravedad, la intervención quirúrgica (ya sea por métodos abiertos o laparoscópicos/cerrados) es generalmente la solución más efectiva.