Los procedimientos de broncoscopia y ultrasonografía endobronquial (EBUS) son generalmente seguros con un bajo riesgo de complicaciones graves. Después del procedimiento, pueden ocurrir algunos efectos secundarios comunes y esperados. Estos incluyen dolor de garganta temporal, ronquera y, ocasionalmente, fiebre leve que puede manejarse con antipiréticos. El problema más frecuente encontrado durante o inmediatamente después del procedimiento es un sangrado menor de la nariz o las vías respiratorias, que puede estar relacionado con el procedimiento en sí o con una condición subyacente. Complicaciones más raras, a menudo asociadas con la anestesia o la sedación, pueden incluir reacciones alérgicas a los anestésicos locales, depresión respiratoria, una caída en la saturación de oxígeno, broncoespasmo, convulsiones epilépticas o irregularidades del ritmo cardíaco. Estas posibles complicaciones suelen manifestarse dentro de las primeras horas posteriores al procedimiento. Por lo tanto, el monitoreo cercano de la condición general del paciente, la función respiratoria y los parámetros cardíacos es crucial en la sala de recuperación. Los pacientes que recibieron anestesia o sedación requieren una observación prolongada hasta que los efectos de estos medicamentos hayan desaparecido por completo, asegurando su recuperación y seguridad completas.