Si bien muchos de los servicios ofrecidos por los cirujanos oculoplásticos se superponen con los proporcionados por los cirujanos plásticos generales, sus vías de formación especializada difieren significativamente. Esta distinción hace que consultar a un cirujano oculoplástico sea particularmente ventajoso al considerar tratamientos que involucran los ojos y las estructuras circundantes.

Los cirujanos oculoplásticos completan primero una residencia integral en oftalmología. Esta rigurosa formación proporciona una comprensión extensa y detallada de las enfermedades oculares, la intrincada anatomía de los párpados, el ojo mismo y la región facial periorbitaria. Una parte sustancial de esta educación se dedica a la cirugía oftálmica, equipando a los cirujanos oculoplásticos con un conocimiento profundo de las delicadas estructuras que componen el ojo humano. Después de esta residencia, realizan una subespecialización (fellowship) centrada en la cirugía oculoplástica, que abarca los aspectos cosméticos de la cirugía plástica de párpados y periocular, la obstrucción del conducto lagrimal y la cirugía orbitaria. Esta formación avanzada los hace excepcionalmente hábiles para realizar procedimientos tanto intraoculares como extraoculares, así como para manejar las complicaciones relacionadas con cirugías alrededor del ojo.

En contraste, los cirujanos plásticos comienzan su formación especializada con una residencia quirúrgica amplia, que proporciona una base quirúrgica de amplio alcance que cubre casi todas las áreas del cuerpo. Esto es seguido posteriormente por una residencia en cirugía plástica, que se concentra en los aspectos cosméticos y reconstructivos de los procedimientos quirúrgicos.

La diferencia fundamental en estos antecedentes de formación radica en la profundidad y especificidad de la experiencia relacionada con los ojos.