Después del procedimiento PIPAC, los pacientes son monitoreados con un enfoque multidisciplinario por el departamento de oncología, dependiendo de la localización del tumor. Este proceso de seguimiento incluye análisis de sangre realizados regularmente y métodos de imagen como tomografía, resonancia magnética o PET/CT. Se puede planificar una laparoscopia diagnóstica 4 meses después para evaluar los marcadores específicos colocados durante la operación. Además, se realiza un control PET/CT completo 6 meses después.