Las infecciones de transmisión sexual (ITS) no tratadas pueden contribuir significativamente a la infertilidad con el tiempo. Específicamente, si la gonorrea no se trata, puede provocar bloqueos en los conductos deferentes, resultando en azoospermia obstructiva. Además, las ITS a menudo causan inflamación persistente en los conductos deferentes, lo que lleva a la formación de sustancias tóxicas que afectan la calidad del esperma y aumentan el daño del ADN espermático.