El enfoque del tratamiento de la colitis isquémica se determina por la gravedad de la enfermedad y el estado general del paciente. La mayoría de los ataques de colitis isquémica son transitorios y tienden a resolverse espontáneamente.
Los casos leves de colitis isquémica a menudo pueden manejarse de forma ambulatoria y pueden implicar una dieta líquida, observación cercana y antibióticos cuando sea necesario.
Las opciones de tratamiento médico pueden incluir:
* Medicamentos vasodilatadores (dilatadores de vasos sanguíneos) para aumentar el flujo sanguíneo a los intestinos.
* Medicamentos trombolíticos o anticoagulantes en presencia de coágulos sanguíneos.
* Puede considerarse la interrupción de medicamentos para la migraña, hormonas o ciertos medicamentos cardíacos que pueden constreñir los vasos sanguíneos.
Si existen afecciones subyacentes como insuficiencia cardíaca u otras enfermedades sistémicas, es esencial tratar estas afecciones primero.
La intervención quirúrgica puede ser necesaria cuando los tratamientos conservadores no tienen éxito o cuando se desarrollan complicaciones graves, como:
* Perforación del colon.
* Obstrucción intestinal.
* Necrosis tisular (formación de tejido muerto) en el intestino.