El método más preciso para diagnosticar una úlcera es la endoscopia. Esta técnica permite la visualización directa de la lesión y la toma de muestras de tejido cuando es apropiado. En algunos casos, una radiografía con bario del estómago y duodeno puede ser útil como complemento de la endoscopia. El diagnóstico temprano de las úlceras mediante endoscopia es crucial para prevenir su progresión a cáncer de estómago.