Los niveles de triglicéridos se miden típicamente como parte de un análisis de sangre rutinario, junto con el colesterol (LDL, HDL) y el colesterol total, como componente de un perfil lipídico. Esta prueba se solicita considerando los factores de riesgo del individuo, su historial médico personal y familiar. Generalmente se requiere un período de ayuno de 8 a 12 horas para la prueba.