Antes de decidir sobre la cirugía de reemplazo de rodilla, se evalúa el estado de salud general del paciente y se realizan los exámenes necesarios, como medicina interna y cardiología, para verificar cualquier problema de salud adicional. La decisión de la cirugía se toma después de una evaluación exhaustiva de todas las quejas y problemas de salud del paciente. Al igual que todos los procedimientos quirúrgicos, la cirugía de reemplazo de rodilla conlleva sus riesgos específicos.

La infección es uno de los riesgos más comunes e indeseables que pueden encontrarse en las cirugías de reemplazo de rodilla.
El riesgo de formación de coágulos sanguíneos en las venas (trombosis venosa profunda) es inferior al 1%. Para minimizar este riesgo, los pacientes son movilizados poco después de la cirugía y comienzan los ejercicios. Además, se pueden utilizar dispositivos especiales que apoyan la circulación venosa, y se aplican medicamentos anticoagulantes junto con medias de compresión para prevenir la formación de coágulos.
Entre los riesgos a largo plazo se incluye el desgaste de la prótesis.