Los pólipos son crecimientos anormales de tejido que se proyectan hacia afuera desde una superficie del cuerpo, típicamente desde una membrana mucosa. Aunque la mayoría de los pólipos son benignos (no cancerosos), algunos tienen el potencial de volverse malignos (cancerosos) con el tiempo. Esta transformación puede ocurrir debido a un crecimiento celular anormal y una división rápida a nivel celular. Las ubicaciones más comunes para los pólipos incluyen el colon y el recto, la nariz, el estómago y la pared interna del útero. Los síntomas pueden variar según la ubicación y el tamaño del pólipo. Los síntomas comunes incluyen sangrado rectal, sangre en las heces, dolor abdominal, fatiga, dificultad para respirar y anemia. Los pólipos que se forman en diferentes áreas del cuerpo también pueden causar síntomas adicionales específicos de esa región. Los factores de riesgo comunes que contribuyen a la formación de pólipos incluyen la predisposición genética, la edad avanzada, el tabaquismo, un estilo de vida sedentario y el estrés.