El hígado graso, conocido médicamente como esteatosis hepática, es una condición caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en las células hepáticas. Aunque el hígado realiza funciones vitales como la digestión, el almacenamiento de energía y la desintoxicación, la acumulación excesiva de grasa puede afectar negativamente estas funciones.

Principalmente existen dos tipos principales: la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) y la enfermedad del hígado graso relacionada con el alcohol (AFLD). Generalmente se considera hígado graso cuando el contenido de grasa en el hígado supera el 5%; sin embargo, los síntomas clínicos y los hallazgos de laboratorio suelen ser evidentes cuando el porcentaje de grasa supera el 30%.

La AFLD se desarrolla en individuos que consumen alcohol, mientras que la obesidad es la causa más común de NAFLD en personas que no beben. Los niveles altos de azúcar en sangre, triglicéridos y colesterol también son causas significativas de la enfermedad del hígado graso.

Aunque la enfermedad a menudo es asintomática, los síntomas comunes incluyen dolor abdominal (especialmente en el cuadrante superior derecho), fatiga, pérdida de peso involuntaria, coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) y un agrandamiento del hígado (hepatomegalia).