Priorice la Higiene de Manos: Lávese las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Es fundamental adoptar el hábito de lavarse las manos después de usar el inodoro, cambiar pañales, antes y después de preparar o comer alimentos, y después de limpiarse la nariz, estornudar o toser. En situaciones donde no haya agua y jabón disponibles, use desinfectantes de manos a base de alcohol.

Eduque a los Niños sobre Higiene: Enseñe a sus hijos las técnicas adecuadas de lavado de manos y las reglas generales de higiene. Explique la importancia de evitar llevarse las manos, los dedos o cualquier objeto a la boca y ayúdelos a desarrollar estos hábitos.

Desinfecte Regularmente las Áreas Comunes: Limpie y desinfecte regularmente las superficies de alto contacto, como pomos de puertas, inodoros y juguetes, especialmente en entornos con niños, después de limpiarlas con agua jabonosa. Una higiene exhaustiva es esencial, ya que los virus pueden sobrevivir en estas superficies durante días.

Evite el Contacto Cercano: Dado que la enfermedad de manos, pies y boca (EMPM) es altamente contagiosa, es vital que las personas que muestren síntomas limiten el contacto cercano con otros. Los niños con EMPM deben mantenerse alejados de entornos comunitarios como la escuela o la guardería hasta que su fiebre baje y las lesiones orales estén completamente curadas. Los adultos infectados con esta enfermedad también deben quedarse en casa en lugar de ir a trabajar.