Para asegurar la longevidad de los resultados obtenidos después de un tratamiento de ortodoncia, es crucial considerar varios aspectos importantes. Los dientes que han sido corregidos durante el tratamiento tienen una tendencia a volver a sus posiciones originales (recidiva). Este fenómeno está relacionado con la elasticidad de los tejidos gingivales circundantes y las fuerzas hacia adelante ejercidas sobre los dientes por funciones orales diarias como la masticación. La tendencia a la recidiva puede variar de un paciente a otro.

Para prevenir esta recidiva después del tratamiento, generalmente se aplican dos tipos principales de métodos de retención. El primero consiste en retenedores fijos (retenedores linguales) adheridos a la superficie interna de los dientes anteriores inferiores una vez retirados los brackets. Estos retenedores generalmente no se sienten y son fáciles de limpiar. El segundo método implica retenedores removibles (placas Essix), que son férulas transparentes y removibles. Estas férulas deben usarse la mayor parte del día (típicamente 24 horas) durante los primeros 6 meses posteriores al tratamiento, tras lo cual la duración de uso debe reducirse gradualmente según el programa determinado por el ortodoncista.