La tortícolis, comúnmente conocida como 'cuello torcido', es una afección dolorosa caracterizada por la contracción involuntaria de los músculos del cuello, lo que provoca que la cabeza se incline hacia un lado y el cuello se gire. Se observa con frecuencia en bebés; en recién nacidos, puede surgir debido a una posición anormal en el útero o después de un parto difícil, pero también puede desarrollarse más tarde en la vida. Los síntomas comunes de la tortícolis incluyen restricción del movimiento de la cabeza, dolor de cabeza o dolor de cuello. En algunos casos, los síntomas de la tortícolis pueden resolverse espontáneamente, o pueden aliviarse inyectando toxina botulínica en los músculos afectados. Las opciones de tratamiento suelen incluir ejercicios, cambios de posición, fisioterapia o intervención quirúrgica. El tipo más común de tortícolis es la tortícolis congénita, que está presente al nacer. La tortícolis que se desarrolla más tarde en la infancia o la niñez se conoce como tortícolis adquirida.