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Una ingesta adecuada de líquidos es de vital importancia para el manejo de la presión arterial baja. Se recomienda un consumo diario de al menos 2 litros de agua. Consultando a su médico, las bebidas que contienen sodio, como el suero de leche salado (ayran salado), o la suplementación controlada con sodio podrían ser beneficiosas. Además, dado que la presión arterial baja también puede estar asociada con deficiencias de B12 y ácido fólico, es esencial consultar a un profesional de la salud antes de comenzar cualquier suplemento vitamínico.