La colposcopia es un método de examen realizado en un entorno clínico. La paciente se tumba boca arriba en una mesa de exploración con soportes para los pies, de manera similar a un examen pélvico o una prueba de Papanicolau. Se inserta suavemente un espéculo en la vagina para abrir las paredes vaginales, permitiendo una visualización óptima del cuello uterino. Para un examen más claro, el cuello uterino se lava con una solución especial. Esta solución ayuda a resaltar las células anormales y, en ocasiones, puede causar una leve sensación de ardor u hormigueo. El dispositivo colposcopio se posiciona a pocos centímetros de la vagina; no toca físicamente a la paciente ni entra en la vagina. El colposcopio magnifica los tejidos de 6 a 40 veces, proyectando luz en el área vaginal para proporcionar imágenes detalladas. Si se detectan lesiones sospechosas, se puede realizar una biopsia colposcópica.