La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una afección prevenible y tratable. Un diagnóstico temprano es crucial para una gestión eficaz. Detectar la EPOC en sus etapas iniciales, combinado con el abandono del tabaco y el uso constante de medicamentos, puede prevenir significativamente la progresión de la enfermedad. Independientemente de la gravedad de la enfermedad, dejar de fumar influye positivamente en su trayectoria. Los pacientes que dejan de fumar pueden experimentar una mejora de hasta el 10% en su función respiratoria en un mínimo de dos meses. Sin embargo, los cambios estructurales irreversibles que ocurren en los pulmones de los pacientes con EPOC actualmente no tienen un tratamiento curativo.