Para el diagnóstico de la prosopagnosia, un neurólogo primero recopila un historial clínico detallado (anamnesis) y realiza un examen neurológico exhaustivo. El diagnóstico se establece después de una evaluación exhaustiva del estado mental del paciente mediante pruebas neuropsicológicas. Durante este proceso de evaluación, se utilizan diversas pruebas diseñadas para medir la percepción visual.