El tratamiento de la esofagitis varía según la causa subyacente y la gravedad. Cuando se requiere tratamiento médico, un médico puede recetar medicamentos como supresores de ácido, antiinflamatorios, antivirales o antibióticos. En algunos casos, especialmente en la esofagitis severa debido al reflujo gastroesofágico, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para fortalecer la válvula que separa el estómago y el esófago.

Además del tratamiento médico o en casos leves, los cambios en el estilo de vida juegan un papel importante en el manejo de los síntomas de la esofagitis. Una alimentación saludable es una de las piedras angulares. Se recomienda evitar alimentos y bebidas que puedan desencadenar el reflujo ácido, la indigestión o reacciones alérgicas. Además, dejar de comer al menos 3-4 horas antes de acostarse, y abandonar el consumo de tabaco y alcohol son pasos efectivos que ayudan a aliviar los síntomas.