Aunque la angiografía coronaria es generalmente un procedimiento seguro, en casos muy raros pueden ocurrir complicaciones graves. Estas incluyen la formación de un desgarro (disección) en la arteria principal (aorta) por la que pasa el catéter o en el punto de entrada de una arteria coronaria. Si bien los desgarros aórticos generalmente no conducen a consecuencias graves, los desgarros en la boca de una arteria coronaria pueden potencialmente resultar en un ataque cardíaco o la muerte. Dichos riesgos son mayores, especialmente en pacientes con enfermedad arterial coronaria grave y aquellos con estrechamiento significativo en una arteria coronaria principal. La probabilidad general de complicaciones fatales durante una angiografía se informa en aproximadamente uno de cada mil (1/1000). Sin embargo, considerando los beneficios y el perfil de seguridad general del procedimiento, la angiografía es un procedimiento de muy bajo riesgo.