Evitar únicamente el consumo de alcohol no es suficiente para proteger la salud del hígado. En nuestro país, solo entre el 10% y el 15% de los casos de cirrosis están relacionados con el alcohol, mientras que las infecciones por Hepatitis B y Hepatitis C siguen siendo las causas más comunes de cirrosis. Además, la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD), cuya prevalencia está aumentando, también se considera un factor de riesgo importante para el desarrollo de cirrosis. Para mantener una salud hepática óptima, es de vital importancia adoptar una alimentación saludable, realizar actividad física regular para mantener un peso corporal ideal y combatir eficazmente la hiperlipidemia y los trastornos del metabolismo de la glucosa. Este enfoque integral es fundamental no solo para el hígado, sino también para el bienestar general.