Dado que la agorafobia generalmente se desarrolla como una reacción de miedo a experimentar ataques de pánico, su prevención se enfoca en gran medida en desarrollar estrategias para manejar la ansiedad relacionada con la posibilidad de sufrir otro ataque de pánico fuera del hogar. Los enfoques terapéuticos utilizados en el tratamiento de la agorafobia también pueden ser efectivos para prevenir su desarrollo. Además, los síntomas de la agorafobia se pueden controlar mediante cambios en el estilo de vida como: evitar el alcohol, las drogas y la cafeína; adoptar una dieta sana y equilibrada; hacer ejercicio regularmente; y practicar ejercicios de respiración.