Los labios pueden agrietarse o pelarse debido a factores como los cambios estacionales y el tipo de piel. La incomodidad causada por esta situación puede llevar a algunas personas a morder o pellizcar la piel de sus labios. Tales traumas repetidos y las heridas resultantes, si se mantienen abiertas durante mucho tiempo, pueden, aunque raramente, aumentar el riesgo de desarrollo de cáncer debido a una irritación crónica.