Cuando se detectan células precancerosas (displasia) en el cuello uterino después de una prueba de Papanicolaou, es crucial que las pacientes asistan a citas de seguimiento regulares. El incumplimiento de los horarios de tratamiento y seguimiento conlleva un riesgo significativo de que estas células progresen a cáncer de cuello uterino. Esta transformación puede ocurrir dentro de 10-14 años para la displasia leve, y en un período más corto de 1-5 años para la displasia severa. Por lo tanto, los exámenes ginecológicos anuales y las pruebas de Papanicolaou son de vital importancia. Si se identifican lesiones precancerosas mediante una prueba de Papanicolaou o una biopsia, los seguimientos regulares son indispensables para un diagnóstico y tratamiento tempranos.