El objetivo principal del tratamiento para el Síndrome Premenstrual (SPM) es aliviar los síntomas, mejorar el funcionamiento social y ocupacional y, por lo tanto, mejorar la calidad de vida en general. Los enfoques de tratamiento generalmente se dividen en dos categorías: biológicos (intervenciones farmacológicas) y psicológicos (psicoterapia).

Enfoques Psicológicos
Para las mujeres con síntomas leves, la psicoeducación y los ajustes en el estilo de vida suelen ser suficientes. Además, se recomiendan el ejercicio, las técnicas de relajación y la terapia cognitivo-conductual (TCC). Estos métodos no farmacológicos pueden aliviar eficazmente los síntomas premenstruales.

Tratamiento Farmacológico
Los medicamentos más comúnmente recetados para el SPM son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), una clase de antidepresivos que se cree que actúan sobre las vías de la serotonina implicadas en la fisiopatología del SPM. Los ISRS pueden administrarse utilizando dos estrategias principales: dosificación intermitente durante la fase lútea (las últimas dos semanas del ciclo menstrual) o uso diario continuo. El uso intermitente generalmente implica comenzar el medicamento alrededor de la ovulación y suspenderlo uno o dos días después del inicio de la menstruación.

Píldoras Anticonceptivas
Si los síntomas premenstruales se desarrollan o empeoran después de iniciar el uso de píldoras anticonceptivas, puede ser beneficioso cambiar a una formulación alternativa o a un método anticonceptivo diferente.

Terapia Hormonal
Otra opción de tratamiento biológico para el SPM implica las terapias hormonales. Estas estrategias se basan en la premisa de que los síntomas premenstruales están vinculados a las fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual, y su objetivo principal suele ser suprimir la ovulación.

Modificaciones de Nutrición y Estilo de Vida
Aunque se sugieren ciertos suplementos dietéticos para el SPM, la evidencia científica que respalda su eficacia es generalmente limitada, con algunas excepciones. También se aconseja a las pacientes que prioricen el sueño, reduzcan la ingesta de cafeína, sal, nicotina y alcohol, y consideren suplementos como la vitamina B6, el magnesio, el calcio y la vitamina D durante la fase sintomática del SPM. Entre los agentes prometedores se incluyen la suplementación con calcio, la suplementación con vitamina B6 (piridoxina) y, si se acompaña de dolor pélvico, la vitamina B1 y la vitamina E. Además, se mencionan una dieta rica en carbohidratos complejos y el uso de Vitex agnus castus (Sauzgatillo). Los estudios han demostrado una reducción en los síntomas psiquiátricos en mujeres que toman 80 mg de vitamina B6 al día. Se cree que Vitex agnus castus actúa como un agonista de la dopamina, reduciendo los niveles de hormona folículo-estimulante (FSH) o prolactina, y se considera beneficioso más para los síntomas físicos del SPM que para los psicológicos.