La condromalacia rotuliana se debe principalmente a alteraciones en la mecánica de seguimiento de la rótula. Estas disfunciones del movimiento pueden derivar de desalineaciones óseas congénitas o del desarrollo. Además, los desequilibrios musculares, como la debilidad en los cuádriceps o isquiotibiales, o un desequilibrio entre los músculos internos y externos del muslo, pueden contribuir a un movimiento rotuliano inapropiado. Factores específicos que contribuyen a menudo incluyen una tensión excesiva de la banda iliotibial en la parte externa del muslo y la debilidad del vasto medial oblicuo (VMO), la porción interna del músculo cuádriceps. El estrés repetitivo sobre la rótula debido a actividades como correr, saltar o esquiar, así como un trauma agudo en la rótula, también son causas comunes de condromalacia rotuliana.