Las hernias inguinales en recién nacidos y niños suelen ser el resultado de una debilidad en la pared abdominal, a menudo presente desde el nacimiento. La hernia puede volverse más prominente cuando la presión intraabdominal aumenta, particularmente cuando el bebé llora, tose, se esfuerza durante las deposiciones o, en niños mayores, al estar de pie por períodos prolongados. Debido a la incomodidad causada por la hernia, los bebés pueden mostrar irritabilidad y una disminución del apetito.