Para diagnosticar la hiperprolactinemia, primero se realiza un análisis de sangre para medir el nivel de prolactina. Cuando se detectan niveles altos de prolactina, el tratamiento médico es generalmente el método preferido. La hormona prolactina se secreta principalmente de una masa benigna llamada adenoma, que se desarrolla en la glándula pituitaria. Estos adenomas pueden ser de tamaño pequeño (microadenoma) o lo suficientemente grandes como para ser discernibles mediante imágenes (macroadenoma). Si el nivel de prolactina está por encima de un cierto umbral, se debe evaluar la presencia y el tamaño de una lesión con una resonancia magnética (RM) de la glándula pituitaria. Los niveles altos de prolactina pueden equilibrarse eficazmente con medicamentos administrados por vía oral. Generalmente, con dos o tres meses de tratamiento farmacológico regular, los niveles de la hormona prolactina pueden reducirse al rango normal.