Volver a la Búsqueda
ES
El diagnóstico de la mononucleosis infecciosa (enfermedad del beso) generalmente implica una combinación de diversos hallazgos de laboratorio. Un hemograma completo y un frotis de sangre proporcionan pistas diagnósticas importantes; en la mayoría de los pacientes, se observa que el porcentaje de linfocitos T atípicos, que se desarrollan en reacción a las células B infectadas, es superior al 10%. Además, del 80 al 90% de los pacientes pueden mostrar pruebas de función hepática elevadas (2-3 veces el rango normal), y del 5 al 10% pueden experimentar una disminución en el recuento de plaquetas (trombocitopenia), responsables de la coagulación sanguínea. Como ayuda en el diagnóstico, la positividad de la prueba de Monospot, que detecta anticuerpos heterófilos desarrollados durante la infección, es importante. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la prueba de Monospot puede ser negativa en las primeras etapas de la enfermedad o producir resultados falsos positivos en ciertas afecciones como la hepatitis o el linfoma. Para un diagnóstico definitivo, se utilizan pruebas serológicas que detectan anticuerpos de clase IgM e IgG contra el antígeno de la cápside viral específico del virus.