Los tumores de columna y médula espinal son, por naturaleza, propensos al sangrado. Para minimizar el riesgo de hemorragia durante la cirugía, en algunos casos, especialistas en radiología intervencionista pueden realizar procedimientos como la embolización de vasos antes de la operación. Como en toda intervención quirúrgica, existe un riesgo de infección en las cirugías de tumores de columna y médula espinal. Especialmente en tumores de gran extensión, pueden surgir complicaciones como daño a órganos internos, lesiones en grandes vasos o daño a los riñones o las vías urinarias. El riesgo de parálisis es una de las complicaciones graves que pueden ocurrir en las cirugías de tumores de columna y médula espinal. Sin embargo, con la tecnología avanzada y las técnicas de neuromonitoreo utilizadas en las operaciones quirúrgicas actuales, este riesgo se reduce significativamente. En casos de afectación nerviosa, pueden producirse trastornos funcionales como incontinencia urinaria o fecal.