En ciertos tipos de aneurismas cardíacos, la integridad de la pared del corazón puede verse gravemente comprometida o completamente perdida. En tales situaciones críticas, puede ser necesaria una intervención quirúrgica inmediata. No intervenir rápidamente puede provocar una hemorragia fatal. Más allá de este riesgo agudo, otra complicación grave es la tromboembolia. La sangre estancada dentro del saco aneurismático dilatado puede coagularse, desprenderse y viajar a órganos vitales como el cerebro o los riñones, lo que resulta en complicaciones graves y potencialmente mortales.