Las investigaciones actuales indican que los balones gástricos de nueva generación no provocan complicaciones graves, aparte de las molestias temporales como náuseas, vómitos y sensación de arcadas que se experimentan durante los primeros 1-2 días. Mientras que los balones de generaciones anteriores estaban asociados con complicaciones graves como úlceras gástricas, perforación y hemorragias, con las nuevas tecnologías de balones, estos riesgos han disminuido significativamente, hasta el punto de haber sido casi eliminados.