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La prevención de la osteomielitis está estrechamente ligada al control de las infecciones. Evitar que las bacterias entren en el cuerpo es posible, especialmente a través del cuidado adecuado e higiénico de heridas abiertas, incisiones quirúrgicas y fracturas óseas. Las personas que han sufrido recientemente una fractura ósea o se han sometido a una cirugía deben ser extremadamente cautelosas con el riesgo de infección y buscar atención médica inmediata ante cualquier síntoma potencial. Si bien puede ser difícil de prevenir en algunos casos, medidas proactivas como la higiene general y el cuidado de heridas pueden ayudar significativamente a reducir el riesgo de osteomielitis.