El diagnóstico de la enfermedad de Orf comienza principalmente con una evaluación cuidadosa de las quejas y síntomas del paciente, seguida de un examen físico. En casos de sospecha clínica, el examen microscópico de muestras tomadas del tejido de la herida puede ayudar en el diagnóstico. Para un diagnóstico más definitivo, se pueden realizar pruebas de laboratorio como hisopos virales, microscopía electrónica o biopsia de piel. El diagnóstico definitivo de la enfermedad de Orf se confirma típicamente mediante una prueba de PCR (reacción en cadena de la polimerasa). Para evitar confusiones con otras enfermedades que presentan síntomas similares, como el ántrax, es crucial que el proceso de diagnóstico se lleve a cabo meticulosamente.