Los síntomas de un quiste óseo aneurismático suelen comenzar con dolor. Este quiste puede debilitar el hueso con el tiempo, provocando dolor debido a insuficiencia estructural. Inicialmente, el dolor puede ser leve y pasar desapercibido, pero puede volverse más pronunciado y continuo a medida que el adelgazamiento del hueso progresa o cuando ocurre una fractura no traumática (patológica). En este punto, es crucial diferenciar con precisión si la fractura resultante es una fractura traumática simple o una fractura patológica que se desarrolla debido a un quiste subyacente. El enfoque de tratamiento para las fracturas patológicas diferirá del de las fracturas traumáticas.